Celia Viñas

Francisco Lucio: «Romance de Celia Viñas»

 

Romance de Celia Viñas

Fue en un tiempo de miseria
y de infamia: cuando había
recientes rastros de muerte,
sangre aún no seca vertida;
cuando, frente a un muro blanco,
quebrando el alba, fusilan;
cuando lloraba la luz
su fracaso de ceniza;
cuando era el miedo una sombra
huyendo por las esquinas;
cuando más triste la tierra,
cuando más pobre Almería.

Entonces, como la lluvia
sobre el desierto, benigna;
como en el cielo abrileño
la primera golondrina;
como en la tarde estival
el pasaje de la brisa;
como la cóncava rosa
del iris sobre las cimas;
igual que la primavera,
resplandeciente y pacífica:
dádiva tan generosa,
así llegaste a Almería.

¡Cómo te necesitaba!
¡Cómo tu abierta sonrisa
restituyó al fin la luz
y su claridad vencida!
Contigo vino la luz
y contigo la alegría.
La alegría, vena cierta
que bajo roca granítica,
tú conseguiste alumbrar;
tú, minera decisiva:
como una bandera blanca
la clavaste en Almería.

Eras sólo una mujer:
una humana maravilla.
Bálsamo definitivo
en medio de tanta herida.
Y en medio de tanto llanto,
la herencia que reconcilia
el presente de la muerte
con un futuro de vida.
Hacia el abierto horizonte,
libre en las ondas latinas,
como un alegre velero,
partió contigo Almería.

Sembraste aquí tu palabra,
lo mismo que la semilla
cuando —sueño de la mies—
cae en la tierra blanda, íntima.
Aquí plantaste las cepas
para la mejor vendimia.
Y puesto que toda tú
eras palabra, tú misma,
igual que un árbol sonoro,
fruto humano, humana lira,
para darle voz y canto
te plantaste en Almería.

No pudo vencer la muerte
aquella promesa limpia;
pudo, sí, su oscuro viento
quebrar la frágil espiga;
pudo volver a la tierra
lo que la tierra codicia.
Mas es mucho una mujer
que fue llama, antorcha ígnea;
que supo formar a tiempo
aquella hermosa gavilla
de jazmines inmortales
que aún perfuman Almería.

Ese perfume persiste,
esa gracia sigue viva.
Si antes la luz era llanto,
ahora es fulgor y delicia;
y bajo el cielo sereno
canta un nombre: Celia Viñas.
Desde Cuevas hasta Adra,
desde Chirivel a Níjar,
con la tierra que ella quiso,
ella está ya confundida.
La tierra se llama Celia.
Celia se llama Almería.

 

Del libro Tiempo romance (2018)

 

Francisco Lucio (Roquetas de Mar, 1933-2021) va publicar els seus primers versos en la dècada dels cinquanta: Poemas retóricos (1955), La queja en el tiempo: Poema de amor soñado y otros versos (1954-1955) (1958), Cristo, tercera llamada (1959), Canto muy cerca de Cristo (1959) i La queja en el tiempo: (1954-1956) (1962). Posteriorment va publicar altres llibres que considerava fruit d’una veu poètica ja madura: Perdido por el tiempo (1964), La nube y el viento  (1966), Concierto provisional (1977), Tiempo sin redención (1984), Trece variaciones sobre un cuadro de Tiziano (1999), Tiempo y dolor (1999), De camino (2001) i Tiempo romance (2018), així com el llibre de memòries Los días del Hogar (2000). Durant més de cinquanta anys va residir a Terrassa.

Francisco Lucio (Roquetas de Mar, 1933-2021) publicó sus primeros versos en la década de los cincuenta: Poemas retóricos (1955), La queja en el tiempo: Poema de amor soñado y otros versos (1954-1955) (1958), Cristo, tercera llamada (1959), Canto muy cerca de Cristo (1959) y La queja en el tiempo: (1954-1956) (1962). Posteriormente publicó otros libros que consideraba fruto de una voz poética ya madura: Perdido por el tiempo (1964), La nube y el viento (1966), Concierto provisional (1977), Tiempo sin redención (1984), Trece variaciones sobre un cuadro de Tiziano (1999), Tiempo y dolor (1999), De camino (2001) y Tiempo romance (2018), así como el libro de memorias Los días del Hogar (2000). Durante más de cincuenta años residió en Terrassa.

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