Alex Comfort

Dos poemas de Alex Comfort traducidos por E. L. Revol

 

HOC EST CORPUS

 

Yo, que no soy nada y a este tejido

dirijo, con todo encuentro en mi siervo a mi hacedor,

ordena y obedezco, como la llama unida a la bujía:

a quien los huesos han conjurado, Banquo al Bardo

se impondrá, el mármol gobernará a Pigmalión.

¿Fue esta torre, entonces, quien me edificó, a mí, su guarnición?

Cosa rara que en mí la sombra

que mueve la sustancia hable; extraño que aire semejante

tire de la fibra azul, la mantenida por la sangre,

y a la cual la próxima y leve defección del corazón

derramará; y que hable ahora y sostenga

el tiempo como una piedra permanente, juzgando su frío peso.

 

HOC EST CORPUS

 

I who am nothing and this tissue / steer, find in my servant still my maker / rule and obey, as flame to candle mated: / whom bone has conjured, Banquo shall the Bard / command, the marble rule Pygmalion. / Did this tower build me then who am its garrison? / Strange that in me the shadow / moving the substance speaks: strange that, such air / pulls the blue sinew, whom the blood maintains, / whom the heart’s coming slight defection / shall spill, speaks now and holds / time like a permanent stone, its cold weight judging.

 

 

EL ATOLÓN EN LA MENTE

 

De qué calmas y charcos la fresca caparazón hace crecer

dientes ocultos bajo aguas claras, donde ninguna corriente

fractura el poroso cuerno de coral.

 

Se desarrolla el pétreo árbol de la mente, el panal,

el rollizo cerebro de coral que rompe el espejo del charco,

el asta de ébano, el frío abanico azucarado.

 

Todos estos árboles extraños se yerguen a través del agua,

los grises puntos acaramelados de la mente tienden a la superficie,

la mayor parte está fuera de la vista allá abajo.

 

Pero cuando sobre el lomo cetáceo de la isla brotan hojas verdes

nueva tierra sobre el agua se agita, los pájaros traen semillas

y las mareas plantan esbeltos troncos junto a la laguna.

 

Yo encuentro la imagen de los dos árboles de la mente, boca abajo,

uno inclinando hojas para recoger los brillantes peniques del sol,

el otro negro como el agua, arraigado entre los huesos.

 

THE ATOLL IN THE MIND

 

Out of what calms and pools the cool shell grows / dumb teeth under clear waters, where no currents / fracture the coral’s porous horn.

Grows up the mind’s stone tree, the honeycomb, / the plump brain coral breaking the pool’s mirror, / the ebony antler, the cold sugared fan.

All these strange trees stand upward through the water, / the mind’s grey candied points tend to the surface, / the greater part is out of sight below.

But when on the island’s whaleback spring green blades / new land over water wavers, birds bring seeds / and tides plant slender trunks by the lagoon

I find the image of the mind’s two trees cast downward / one tilting leaves to catch the sun’s bright pennies, / one dark as water, rooted among the bones.

 

Alexander Comfort (1920 -2000) fue un anarquista, pacifista, objetor de conciencia, científico y médico británico, autor tanto de textos literarios como de obras de sexología, gerontología, política social…

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